Las perlas han sido símbolo de elegancia durante siglos, pero cuando alguien dice “perla cultivada”, muchos no saben exactamente qué significa. ¿Son reales? ¿Qué las diferencia de las naturales? Aquí lo explicamos con claridad para que decidas con confianza en tu próxima joya.
¿Qué es una perla cultivada?
Una perla cultivada es una gema orgánica real que se forma dentro de un molusco (ostra o mejillón), igual que una natural, con una única diferencia: en lugar de que el proceso comience por azar, se inicia deliberadamente mediante una intervención controlada por el agricultor de perlas.
En otras palabras:
- Una partícula (núcleo) se introduce en el molusco.
- El molusco, como mecanismo de defensa, recubre esa partícula con capas de nácar.
- Tras meses o años de crecimiento, ese conjunto de nácar forma una perla.
¿Son “auténticas”?
Sí. A pesar de la intervención humana, las perlas cultivadas están compuestas por el mismo nacar natural que las perlas formadas en libertad. De hecho, más del 95 % de las perlas del mercado joyero son cultivadas, porque las naturales son extremadamente raras.
Tipos de perlas cultivadas
Las más comunes en joyería son:
- Perlas de agua dulce – variadas formas y colores, versátiles.
- Perlas Akoya – clásicas, con brillo intenso.
- Perlas del Mar del Sur y Tahití – grandes y lujosas, con tonos únicos.
¿Por qué elegir perlas cultivadas?
- Calidad real a mejor precio
- Más opciones de tamaño, color y forma
- Son auténticas gemas orgánicas con historia propia
Todo esto las hace perfectas tanto para piezas clásicas como para diseños modernos.
Las perlas cultivadas representan el equilibrio entre naturaleza y arte humano. No son “imitaciones”: son gemas con alma, formadas por procesos naturales guiados con precisión.
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